Mostrando entradas con la etiqueta Quiero ser libre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Quiero ser libre. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Quiero ser libre (2/?)

Pairing: Tegomass

Una visión negra ocupaba todo el sueño, ¿Qué era? ¿Qué es lo que pasaba?
Esas preguntas se hacían presentes en su mente, era un caos; sus manos se posicionaron en ambos lados de su cabeza. 

-¿Qué es lo que sucede? .- Su desesperación era tan notoria que su nerviosismo lo delataba. No sabía dónde estaba y, aquel paisaje negro, solo aumentaba esa curiosidad en su mente. No podía continuar estando parado en medio de la nada; sus pies avanzaron y luego ese ritmo fue aumentando hasta correr. No llegaba a ningún lado, además, tampoco tenía una meta propuesta, ese lugar era confuso y frío. Vio una luz extraña a lo lejos, quería envolverse en ella, sentir esa calidez llegar a su cuerpo; ya no quería más esa oscuridad y frialdad del ambiente; quería despertar.


Sus ojos se abrieron con tal brusquedad que la luz le dañó un poco, cerró sus ojos con fuerza tratando de acostumbrarse al tono de luz de la mañana. Su cuerpo, se miró variadas veces comprobando que estaba sudado, ¿Cómo podía ser posible? Revolvió su cabello sin entender nada de lo que sucedía, no podía ser sudor normal, ya que el ambiente no estaba tan caliente esa mañana, de hecho, era fresco y perfecto para ir a la playa.

-Necesito una ducha.- Lo dijo al aire, como si alguien fuera capaz de escucharlo pero no era así. Buscó en un pequeño armario alguna toalla, solo encontró un par blancas y un albornos, agradecía al menos que tenía cambio de ropa.

Bostezó con pereza y rascó su nuca, levantó sus brazos para estirarse hasta que una enfermera llegó a desearle los buenos días.

-Buenos días, ¿A dónde te diriges?.- Su tono fue con ternura, eso no le hizo enfadar para nada.

-Necesito una ducha … Claro, si no es molestia o algo, espero el médico no se enoje solo porque quiero bañarme.- Su sarcasmo se hizo notar, ella solo dejó salir una risa traviesa y negó con la cabeza, “bien, algo libre que puedo hacer”, dijo en su mente.

En 30 minutos había salido de esa ducha, sentía que hacía mucho que no se bañaba, se sentía más relajado y limpio. A pesar de todo, estar en el hospital no le agradaba para nada, refunfuñó mientras devolvía las cosas en un pequeño armario, suponía que tendrían que limpiarlas después. Al cerrar la puerta, se encontró de cara con una de las enfermeras, ella le preguntaba que hacía levantado.

-Bendita casualidad.- Pronunció en un tono sarcástico, ¿Porqué todas las enfermeras le pronunciaban la misma pregunta.- Sabe … Ya he perdido la cuenta de las veces que me han repetido eso aquí en el hospital.- Ella alzó una ceja, molesta de aquella intervención dura y pesada de ese chiquillo. Pasó de él, después de todo, si no se encontraba mal no había necesidad de llamarle la atención y tenía cosas de las que preocuparse más que la actitud de ese chico.

-Vaya, es la primera que pasa de mi … Merece algo de respeto.- Mencionó divertido, ni siquiera, lo mencionaba con esa actitud, solo pensaba en fastidiar.


Suspiró realmente aburrido, se encontraba en el pequeño jardín que poseía el edificio; miraba a otros enfermos que se paseaban por allí, nunca se detuvo a pensar en las otras personas que habitaban aquel lugar, aunque días anteriores había hablado con algunos de ellos. Cerró sus ojos queriendo dormir en la tranquilidad del jardín, como su rostro era acariciado por el viento fresco y frío.

-¡Oye, deberías estar en tu habitación!.- Una de las enfermeras se acercaba corriendo hasta él. Rio con malicia hasta sacar su lengua, era una forma irónica de reírse de la situación.

-Hora de huir.- No sabía porque pero, ya sus piernas se movían, logró entrar por una de las ventanas. Corrió sin cansarse pero, sabía que no sería así por un buen rato; vio una habitación abierta y no dudo en encerrarse allí. Su adrenalina estaba completa, su pecho se movía demasiado agitado, extrañaba el sentimiento de correr hasta terminar agotado, extrañaba jugar fútbol con sus amigos. Quería recuperar el aliento hasta que una voz le sacó de sus sentimientos.

-Pero, ¿Qué rayos haces aquí?.- “Genial”, pensó, Se giró hasta encontrarse con ese chico nuevamente, aunque ahora era distinto, ya la venda no cubría sus dos ojos, sino solo uno. Notaba esa cara de fastidio y frustración en el rostro ajeno, como esa ceja se alzaba con tanta rabia.

-Disculpe, su excelencia. Aunque debo decir que, tengo tan mala suerte de siempre toparme con usted.- Lo dijo con el tono más pesado todavía.

-No te creas, ni que me gustara toparme contigo, egocéntrico.

-Eso más ha sonado como una alabanza, que una crítica.

-Ni te creas, pequeño. No porque tenga paciencia, voy a dejar que andes de chulo por todo el hospital. Ya tu presencia me molesta, y apenas, llevamos coincidiendo dos días, o incluso menos.

-¿Te crees dueño de aquí ya?

-Llevó más que tú.

-Y me dices que el chulo soy yo, capullo.

El chico de cabellos rojizos comenzaba a desesperarse, no entendía como es que ese chico le sacaba de sus cabales, pero, no lo lograría, sonrió con malicia queriendo fastidiarle.

-Muy tarde, gilipollas.- Tocó un botón, el chico rubio solo rio a carcajadas, “¿Qué puede hacer un tonto botón?”, pensó sin dejar de reír. Un par de enfermeras y médico entraron, lo iban a regañar, miró al otro con cara de pocos amigos pero, se sorprendió de algo, toda la habitación estaba distorsionada.

-Pero, ¿Qué co …?.- Tomó su cabeza con sus dos manos, comenzó a gritar como nunca pensó hacerlo, el dolor era insoportable. Las enfermeras se sorprendieron, el doctor tomó una jeringa hasta inyectarla en el brazo del menor quien no dejaba de moverse. El chico mayor se acercó a los otros, quedó impresionado con ello hasta que cruzó la mirada con el menor en el suelo, aquel rubio sufría, no esperaba ver nunca algo así. Una parte de él se sentía culpable, pero la otra le decía que lo merecía. Apartó su mirada, ya no quería ver más, que se lo llevaran de allí, mordió su labio inferior hasta que escuchó apenas un susurro, “Massu”. Se giró impresionado pero, el chico yacía completamente dormido en el suelo, ya el médico lo depositaba en una camilla, tendrían que llevarle a urgencias y calmar ese dolor.


¿Dónde estoy?¿Qué hago aquí? Me hice esa pregunta una y otra vez. Era un cuarto oscuro pero, distinguía una pequeña luz preveniente de una habitación. Mi curiosidad me llamó a acercarme a ese lugar; di grandes zancadas hasta escuchar el llanto de una mujer. Podía distinguir a dos personas, aquella mujer y a un chico, no sabía porque pero, sentía que le conocía, ¿Dónde lo había visto?; ellos dos conversaban.

-Es tú culpa … No sé porque naciste, no sé ni para que te tuve, ¡Sólo lograste que se alejara de mi!

-Mamá por favor, has tomado demasiado, deberías ir a descansar.

-¡Cállate! ¿Es que no entiendes? Siempre has tenido la maldita culpa.

-¿Por algo que no he hecho? Mamá, por favor, has tomado demasiado, ¡Ya basta!

-No me levantes la voz, ¡No lo hagas!

Lo último que pude apreciar, es como ella lanzaba una botella de whisky a la cara de su hijo, cubrí mi boca no queriendo que me encontraran, ni sabía si podrían oírme pero, me impresioné. Aquel chico cubría uno de sus ojos, enseguida gritó de dolor, tanto que me dio una punzada en el pecho.

-Yahiko …Pero, ¿Qué demonios ha pasado?¡Takahisa!

Un hombre mayor entraba corriendo a la habitación, trataba de entender la situación, como su hijo no dejaba de gritar de dolor, la mujer se quedó petrificada, luego, pareció que entraba en sus cabales nuevamente y fue corriendo a socorrer a su hijo.

-¡Oh dios mío! Takahisa, perdóname …

-Ya basta … Nunca pensé que llegarías a esto …

-Ha sido tú culpa, ¡Te has ido!

-Es porque estoy harto de que siempre me culpes de todo …¡Estoy harto!

-Basta … Por favor …

Ese chico llamado Takahisa perdió el conocimiento al momento, su padre llamaba  necesitado a una ambulancia mientras su madre no dejaba de llorar; ¿porqué soñaba algo que no me pertenecía?. Cerré mis ojos hasta volverlos a abrir, ya en un abrir y cerrar de ojos se llevaban a ese chico pero, me impresioné al ver de quien se trataba.

-Massu ….

**********************************************************************************************
El dolor era agudo, Tegoshi abrió los ojos con demasiada pereza, parpadeó un par de veces hasta poder acostumbrarse a la luz de la mañana. Solo quería dormir un poco más hasta ver a su madre hablar con el médico y su abuela tomando su mano.

-Cariño, ¿Cómo te sientes?.- Su abuela sonrió, acarició su mejilla y le dedicó una ternura que le llamaba a la paz.

-Como si me hubiese arrollado un camión.- Ella sabía de su humor así que no dudó en reír hasta que su madre se acercó demasiado alterada.

-¿Cómo eres capaz de bromear aun estando en ese estado?.-Él trataba de entenderla, pero, siempre terminaba siendo todo lo contrario.

-Vamos, no lo molestes ahora. Déjalo descansar, hija …-La pequeña anciana la hacía entrar en razón; ella resopló pero, cambió completamente su actitud, estaba más relajada.

-Lo siento, ¿Cómo te encuentras, hijo? Nos has dado un susto de muerte.- Esa no era la intención de Tegoshi, aún así, se sintió mejor cuando su madre tomó su mano. Hablaron por horas, su abuela contaba algunas historias graciosas tratando de relajar el ambiente, a él le gustaba eso de ella. Su madre de vez en cuando le regañaba, sentía que lo merecía por haberlas asustado de ese modo, el accidente y luego este repentino ataque, él era orgulloso pero, sabía perder aquella actitud cuando era necesario.

La hora de visita había acabado, su madre y abuela besaron las mejillas del menor nada más al despedirse; debía de dormir. La enfermera revisó aquel suero que tenía puesto, sentía su cuerpo demasiado pesado como para reaccionar o decir algo, así que optó por dormir lo que fuese necesario.


Despertó a media noche, no podía dormir, ese sueño otra vez se repetía, aunque más que eso, parecía el recuerdo de alguien más, de ese chico. Movió su cabeza a ambos lados, era imposible que pudiese saber algo de ese chico, ¡Apenas le conocía!

-Imposible …

-¿Qué es tan imposible? …-Esa voz le llamó la atención, el chico de cabello rojizo yacía apoyado en el umbral.

-Nada, ¿No deberías de estar en tu habitación?

-Y eso, ¿A ti qué te importa?

-Ah, vale. Entonces, ¿Qué haces en mi habitación?

-Solo decirte que te alejes de mi, ya no te quiero cerca.

-Ni que estuviera acechándote, chico acosado.

-Basta, no digas eso, ni siquiera me conoces.

-Tú lo has dicho, no nos conocemos, entonces, no deberíamos vernos y ya, ¿No?

-Es la primera cosa coherente e inteligente que te he escuchado decir.

-Ya, no te pases de listo.

-Solo eso … Déjame en paz, no es bueno para los dos.

-¿De qué rayos hablas?

-Sólo eso, no es bueno, somos demasiado diferentes, discrepamos bastante … Es como si te odiara.

-No sería novedad.

Se quedaron en silencio por unos largos minutos, ninguno se miraba a la cara, ¿Qué ocurría? El chico de cabello rubio quiso mencionarle aquello, ese sueño que no le correspondía tener. Es como si hubiese irrumpido en la memoria de un chico que ni le caía bien, ¿Qué sentido tenía?

-Ya me voy …-Mencionó el pelirrojo, se aproximaba al pomo de la puerta pero, se detuvo, Tegoshi le miró demasiado incrédulo hasta que, el otro buscó su mirada con una necesidad que nunca le había interpretado como tal.

-¿Sabes mi nombre? No recuerdo habértelo mencionado antes, ¿No?

-Ni siquiera sé de que rayos hablas, sal de aquí …

-No es necesario que lo digas, ya salgo yo de aquí y de tu maldita vista …Úsala bien.

Esa arrogancia hizo reaccionar a Tegoshi pero, no pudo hacer nada, refunfuñó un montón de veces en la cama pero, nada podría apagar su orgullo y lo poco fuerte que se sentía en ese instante. Lo mejor sería recuperarse pronto y salir de ese jodido hospital, ya estaba bastante harto con todo.

Cerró sus ojos fastidiado pero, la pregunta que antes ese chico la había dicho, ¿Tenía algún sentido? Lo último que recordaba antes de desmayarse era, haber visto su rostro asustado; ese chico pelirrojo apenas y mostraba algún sentimiento, excepto ese día que le encontró llorando en ese cuarto, igual, había demostrado demasiada amabilidad con él el primer día, no hasta, haberle despojado de esa venda y darse cuenta que uno de sus ojos ya no tenía visión.

-Claro … Lo mejor es olvidarme de ti, ¿No? Takahisa.- Recordaba el nombre que su padre y madre repetían, sabía como había logrado que ese chico perdiera su visión, pero, no le correspondía hablarle de ese asunto. Ya no era de su incumbencia.


*Nota: Espero poder hacer capítulos mas largos después, lo siento por la demora, debo dos fics pero no los dejaré botados. Este episodio ha sido algo intenso pero, no quería que se llevaran bien enseguida xD no en los primeros capítulos, hay cierta rivalidad pero, algo los une, ¿No?
Los dejo con la intriga, ¡Hasta la próxima!

miércoles, 8 de enero de 2014

Quiero ser libre (1/?)

Título: Quiero ser libre (1/?)
Pairing: Tegomass
Nota: Bueno, sé que igual se esperaban el fic de Koyashige y a ese le dedicaré tiempo, tenía en mente hacer un Tegomass y lo haré, solo que con capítulos algo cortitos, espero sea de su agrado, los largos se los quiero dejar a mi Koyashige, muchas gracias de ante mano por leer~. <3 Bye.



Los ojos del castaño se abrieron con pesades, no entendía ni comprendía bien que es lo que sucedía a su alrededor, es como si hubiese despertado después de años, ni siquiera lo sabía, era una sensación nueva y algo confusa que quería averiguar rápidamente.

-¿D-Dónde … estoy?.- Esos labios temblorosos sacaron a relucir esas palabras que tan bien reprimidas las tenía en su boca hasta que una chica vestida de blanco y una bonita sonrisa se acercaba a él a paso lento tocando levemente su frente.

-Me alegro mucho que despertaras, pensábamos que estarías en coma por mucho más tiempo.- ¿En coma? Esa interrogante no podía asociarla bien en su mente, ¿A qué se refería con eso?¿Qué es lo que había pasado antes para quedar en este estado?

-No lo recuerdas, ¿Verdad?.- El chico de cabello claro respondió solamente con un leve movimiento de cabeza dandole la respuesta que la chica se esperaba.

-Has sufrido un accidente, al momento de llegar los paramédicos te encontraron en un estado de inconciencia y unas cuantas heridas pero gracias a dios eran leves, aunque estábamos asustados, ya que al parecer habías sufrido de un fuerte golpe en el cráneo pero no tenías algún daño interior.- ¿Un accidente? El chico miró sus manos algo confundido por la situación que la chica le contaba, ¿Qué había pasado? Un leve y fuerte dolor se concentró en su cabeza haciendole quejarse un poco al instante llamando la atención de quien le acompañaba en la habitación para luego llamar al médico a cargo y darle unos tranquilizantes cuando el dolor se hizo mas agudo.

Las horas pasaron y el dolor se fue rápido cuando nuevamente volvió a despertar, frotó sus ojos al notar la hora que era, 03.04 AM; sacó sus piernas de la cama sintiendo con miedo de dar un paso ya que sentía que había descansado mucho o cuanto había estado postrado durmiendo en esa cama de hospital,   dió algunos pasos en la habitación ya notando que al menos podía caminar con normalidad pero la necesidad ahora era primera, quería poder dar un pequeño paseo por el interior del hospital.

Era espacioso, todo blanco y realmente con un toque de aroma a alcohol, era increíble, ya que nunca antes o la verdad pocas veces había llegado hasta ese lugar, a lo más solo por una herida leve, se encogió de hombros mirando el lugar hasta que levemente escuchó un llanto proveniente de una habitación que tenuemente estaba iluminada. Solía ser demasiado curioso y llevado a sus ideas, así que sin dudarlo, de inmediato se dió el valor de querer husmear en esa habitación, querer saber quien lloraba pero nada mas asomarse el llanto cesó y una voz temblorosa captó su atención.

-¿Quién está allí?.- Solo quería dar la vuelta e irse pero se quedó allí un poco más, era un chico un poco más robusto y a la vez con una venda en sus ojos que llamó su atención, quería decirle que estaba allí pero nada salió de sus labios hasta que ese chico volvió a hablarle.

-Sé que estás allí … No sé como pero lo siento.-  Se escuchó una pequeña risa de los labios del chico pelirrojo que estaba ante su vista y notó como le llamaba a que pasase pero no estaba muy convencido con la idea.

-Debes de estar preguntandote porque la venda, ¿No?.- La verdad es que la curiosidad le llamaba pero no quería ser impertinente ni enterarse de la vida de alguien más.
-¿No hablas mucho?.- Ese chico soltó un leve suspiro y me sorprendí un poco por ello pero por un impulso que me dió mi cuerpo rocé su mano con la mia queriendo darle a entender de que estaba allí con él.

Leve y suave sonrió captando toda su atención haciendole sentir un leve rubor en sus mejillas pero luego negando con su cabeza la movió a todos lados ya levantandose de allí recibiendo un “Buenas noches” de ese chico que al parecer tenía un problema con su vista.

Llegó a la habitación después de un rato para poder ir a dormir lo que faltaban de horas de sueño, levemente se cubrió con esas sabanas pero no dejaba de pensar en que estaría pasandole a ese chico pero tampoco era algo que le incumbiese, no lo conocía y tampoco quería hacerlo.


Pasaban los dias y seguía en ese hospital, extrañaba jugar con sus compañeros y de paso poder de vez en cuando jugar al soccer, ese deporte que tanto amaba después del trabajo pero se daba cuenta que hasta que no saliera de ese lugar lo que mas quería no podría realizarse.

Medicina tras medicina, en las tardes sufría unos fuertes dolores de cabeza que gracias a dios se pasabn con una buena siesta, quería mejorar y ya salir de ese lugar que más parecía una cárcel, no le dejaban hacer mucho. Una de las enfermeras siempre estaba muy pendiente de él, el problema erradicaba allí, no le gustaba para nada obedecer a algunas instrucciones que se les daba pero no le quedaba de otra si quería salir de ese lugar.

Esa misma tarde quiso recorrer esa edificación, sus pasos iban lentos y de vez en cuando apresurados, distintas habitaciones incluso algunas con nombres raros que le hacía gracia pero luego ese recuerdo vano de la noche pasada volvía a reaparecer en su mente.

-Uhm … Debería solo dejarlo pasar, solo es un paciente más.- Sonrió con cierta travesura en sus labios, después de todo nunca  se acordaba de las personas que conocía solo de una noche. Sus pasos iban más rápidos pero por andar distraído escuchó la advertencia de una de las enfermeras pero ya no había reaccionado a tiempo dándose contra alguien.

-¡Ah! Fíjate por donde andas.- Dijo esas palabras sin ningun freno alguno escuchando una suave voz pedirle disculpas de todas la maneras posibles en ese instante tenía los ojos cerrados hasta abrirlos encontrandose con una mano estrechada delante de él, suspiró un poco pesado rechazando esa ayuda para levantarse y limpiar un poco su ropa blanca.

-Vale, lo siento; Soy algo torpe para caminar.- ¿Era ese chico? Por un momento su rostro se volvió blanco, era increíble la coincidencia que tenía de volver a encontrarse con esa persona aunque no le dió importancia y se encogió de hombros pero nuevamente esa venda era algo molesta ante sus ojos.

-Ya vale, ¿No? Ya pasó ...-Una de las enfermeras se acercó ya que el mayor se sostenía de esa pared fría; el menor ladeó la cabeza haciendose a un lado para dejarles pasar, refunfuñó notando la atención que ese pelirrojo tenía, ¿Algo tenía que ver esa venda?


Otro día aburrido en esa tonta cama de hospital, menos mal que el médico tratante le había dicho que en unos días mas estaría listo para volver a casa, agradecía tanto eso aunque deseaba que esa promesa echa se cumpliese o saldría de allí de todas formas. De vez en cuando paseaba por los pasillos, moría por salir e ir a beber con sus amigos los cuales debían de estar esperandoles ansiosos aunque ¿Porqué no les habian ido a visitar? De vez en cuando su madre y abuela iban a verle sin dejar de regañarle, él sabía muy bien como eran preocupadas por él así que siempre se aguataba ese regaño que bien merecido lo tenía pero aún nadie le habló acerca de ese accidente, seguía siendo un misterio.

-Ya está la comida.- Escuchó la llamada de la enfermera hasta que un montón de chicos entraron por la entrada, eran sus amigos y su sonrisa se hizo mas brillante y animada que siempre, le gustaba la atención y nada mas al verlos enseguida les reprochó el porque no habían venido antes, incluso le obsequiaron un precioso balón de su club favorito de soccer en honor de que se recuperarse pronto. De vez en cuando la enfermera les regañaba por las risas que cada uno de esos chicos pegaba y de paso la sonrisa de el pequeño rubio se hacía aún mas presente en sus labios, estaba siendo un día perfecto.

Terminó por despedirse de los chicos de mala gana, había sido una buena tarde, demasiado cómica con algunas anécdotas que él mismo escuchaba de ellos, incluso se enteró de una broma que le hicieron al director técnico del club por su cumpleaños, se perdió de muchas cosas, las ansias que tenía de recuperar eso se hacían mas presentes, después de todo en un par de días al fin saldría de ese hospital.

Medianoche; todos ya estaban en sus camas pero él no podía coinciliar el sueño, recordaba algunas vanas cosas en su mente de ese día pero no podía conectar nada de lo sucedido, se dió la vuelta en la cama dandole la espalda a esa mesita de noche que estaba a su lado pero suspiró no pudiendo evitar el tener que levantarse de la cama y esperar a que el sueño invadiese su cuerpo.

Caminó nuevamente por esos pasillos grandes de ese edificio, se sorprendía que siempre descrubría alguna nueva habitación, incluso era capas de esconderse de las enfermeras ya que las veces que salía a caminar por las noches ellas le ordenaban que fuese a su cuarto; la técnica de huir al ver una ya se hacía algo mas habitual que de costumbre, de vez en cuando hablaba con ancianos que le pillaban, se sorprendía de las historias que ellos le contaban, de paso, se hizo amigo de uno de ellos que le daba muchos consejos a la hora de patear el balón, era su hobbi mas preciado, incluso su vida la que le dedicaba al soccer. Esa noche en particular quise irse por otro camino que daba mas cercana a su cuarto ya que el sueño había sido capas de invadirle mas temprano de lo que antes pasaba pero cuando pasó por una habitación escuchó nuevamente un pequeño llanto, tenía curiosidad por saber de que se trataba y no hizo caso omiso a su buen sentido común que le decía que siguiera su camino como si nada. Se asomó suave por la puerta pero nada mas al encontrarse con una figura la cual se dedicaba por completo a ver por una ventana que daba con la preciosa luz de la luna, toda la habitación en oscuras pero la silueta de esa persona se hacia más presente que nunca al notar como chocaba la luz con su cuerpo.

-¿Seré un día de apreciarte un poco más?.- Esa pregunta le hizo crecer su curiosidad, ¿Porqué es que preguntaba eso y a quién?, ladeó su cabeza queriendo volver ya a su cuarto pero se dió un momento con uno de los muebles del lugar empezado a acariciar si pierna hasta que esa voz le hizo detenerse.

-¡Hey! No deberías de estar husmeando en el cuarto de los demás.- Un pequeño refunfuño se hizo presente por las palabras de ese chico, ¿Qué se creía? Él podía husmear donde se le daba la gana.

-¡Valla perdona! No sabía que había que pedir permiso por estos lados.- Se dió la vuelta realmente fastidiado encontrandose con la luz tenue de la mesa de noche de ese chico pero al encontrarse con su mirada esta rebotó en esa venda que cubría sus ojos, ¿Otra vez él?

Ambos callaron por un instante, el menor no dejaba de esbozar un puchero fastidioso mientras que el otro chico solo fue capas de soltar un suspiro algo pesado para luego llevar su propia mano temblorosa a su propia mejilla.

-¿Te conozco?.- El chico mayor hizo esa pregunta llamando la atención del menor, nunca se habían visto a no ser que fuese allí en el hospital y uno que otro encuentro que no había sido nada agradable.

-Haciendo el hecho de que esta mañana has chocado conmigo … Es la primera vez que hablamos, si es que se le puede llamar así.- El rubio tenía un carácter algo pesado pero era su actitud, eso sorprendió al pelirrojo dejando salir una risilla burlona pero a la vez con una amplia sonrisa que sorprendió al menor.

-¡Hey!¿De qué te ríes?.- Infló sus mejillas en una forma más que fastidiada pero algo le llevó a acercarse a ese chico y sentarse a un lado de la cama en la cual este se encontraba, sentía curiosidad por esa risa oportuna del mayor y de paso esa venda molesta.

No saben ni como pasó pero terminaron hablando hasta tarde ese día, pensado que sería un chico aburrido pero tenía muy buenas historias, era como si hubiese estado allí por mucho tiempo, incluso no pudo evitar reír de una carcajada por historias que incluso no se creía, se enteró que estuvo en el club de natación de la escuela junto con basquetball, así como también que era un profesor de gimnasia aunque la mayoría del tiempo se dedicase a bailar y crear geniales coreografías pero que por culpa de una enfermedad había tenido que dejarlo. Se hacía ya tarde y no querían ambos meterse en problemas así que tuvieron que despedirse con la promesa de volver a hablar un día de estos, después de todo se divirtieron, fue una conversación de dos extraños que estaban en el hospital por distintas razones pero que se había hecho un momento agradable y pleno.

-Bueno, será mejor que valla a mi habitación o a la enfermera le dará algo de miedo al no verme en la cama y ya andará con ganas de encerrarme bajo llave.- Ambos rieron pero el menor se acercó un poco al rostro del mayor mirandole demasiado concentrado notando un leve sonrojo por parte de este y sus manos pasearon sin queja alguna por el rostro del pelirrojo que solo podía sentir.

-Esta venda … ¡Es molesta!.- Antes de escuchar la protesta del ajeno ya había sacado esa venda pero al notar sus ojos cerrados y llevando sus manos a su rostro se arrepintió un poco pero quería averiguar porque es que no podía verle a los ojos.

-¡Que has hecho!.- El grito enojado del otro le hizo llamar su atención, ¿A qué le tenía miedo? Mordió su labio fastidiado.

-¡Quiero ver tus ojos! ¿Es mucho pedir?.- Apartó sus manos deseando poder verle y el porque ese chico no abría sus ojos pero cuando los abrío se quedó impresionado, eran extraños, uno de ellos era de un precioso color café oscuro pero luego el otro era blanco completamente.

-Vete ...¡Vete de aquí!.- Como pudo el chico mayor le dió un leve y débil empujón, el otro chico no sabía que hacer, fastidiado y enojado se acercó al umbral de la puerta.

-¡Pues vale! No volveré ...- No dijo de mala gana cerrando la puerta pero se quedó apoyado allí dejandose caer un poco arrodillado en el suelo, ¿Qué era eso? Ese chico era extraño pero a ese extremo, ¡Era imposible y ahora resultaba que había tenido hasta la motivación de echarle de allí!; refunfuñó realmente molesto hasta que escucho la voz de las enfermeras cerca de allí, como pudo se levantó huyendo y de paso regresando a su habitación, se escondió bajo las sabanas queriendo dormir un poco, el cansancio y enojo podían con él, solo quería olvidar ese día, estaba fastidiado de igual manera que no tenía intenciones de disculparse por lo que había hecho aunque la culpa iba carcomiendole poco a poco, tendría que olvidarle, después de todo solo le quedaban dos dias en ese hospital.