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sábado, 24 de mayo de 2014

Un amor entre acertijos (3/?)

Título: Un amor entre acertijos Pareja: Koyashige.
Comentario: Al fin~ He podido terminar el capítulo tres, perdonen por tenerles con la intriga, espero de verdad seguir esta fic proque quiero meterle muchas cosillas y cosas que les dejen pensar, me agrada como va al igual que mi Tegomass, sé que soy muuuuuuuy lenta pero hago lo que puedo, espero esta vez poder tenerlos a tiempo~. ^^ Gracias de paso por leer. ¡Espero les guste este capítulo!



La lluvia esa noche era realmente molesta, el ambiente húmedo y ese frío combinado me hacían sentir de lo mas friolento por ello, tuve que correr hasta llegar a una pequeña tienda que poseía un diminuto techo lo cual me ayudaba a resguardarme un poco aunque siempre que eso sucedía me traía malos recuerdos. Cerré mis ojos queriendo poder relajarme a mí mismo, antes era peor aunque ahora sentía que podría olvidarlo, debía de hacerlo, al menos por mi bien y esos años que habia estado en tratamiento pero ese sonoro ronroneo me llamó la atención haciendome reír y abrir un poco mi chaqueta viendo aquel pequeño gato tricolor entre mis brazos, temblaba y maullaba algo ahogado.


-Aguanta un poco, ya vamos a llegar pequeño.- Sonreí al verle con sus ojos cerrados pero me preocupaba que fuese a enfermar; me dí los ánimos y dejé que la lluvia me callese encima mientras que intentaba correr lo más rápido que podía, necesitaba salir de allí y de inmediato llegar a casa, darme un buen baño caliente y de paso poder ayudar a ese pequeño gato el cual estaba muerto de frío igual que yo.


Llegamos a casa a salvo y entramos de inmediato hasta que dejé a ese minino en el suelo, no dejaba de seguirme y maullarme, cogí dos toallas en el baño hasta que sequé un poco mi cabello, cogí a ese pequeño animal entre mis manos para secarle con la otra toalla, pude escuchar ese pequeño ronroneo que me hizo reír de inmediato así que nada mas terminar lo llevé conmigo a la cocina para darle algo de atún y de paso leche.


-Espero sea de tu agrado.- El gato no dudó nada en comer lo que le había ofrecido, sabía que era algo arriesgado y más con lo de la lluvia que todo lo había puesto mas difícil pero solo suspiré para coger una taza de café, acomodarla en la mesita de la sala y caer en el sofá con una de mis manos en mi frente.


-No sé como he podido hacerlo … Por un momento pensé que entraría en crisis de nuevo.- Me mordí los labios nada mas al recordarlo, antes no podía soportarlo, era imposible en la condición en la cual me encontraba, fue demasiado peligroso en ese tiempo, incluso una que otra terapia y pastillas que me tranquilizaban.


-Mejor ni recordar … Fue un mal tiempo, ¿No?.- Sonreí pero mi sonrisa era asustadiza, no quería recordar un pasado que quería olvidar; cerré mis ojos queriendo descansar hasta sentir el roce helado de la pequeña nariz de ese gatito que se acercaba a mi y se tumbaba al lado del sofá.


Reí un poco dejando que jugara con su nariz un poco, era realmente simpático y no dudé en tomarlo en mis brazos para llevarlo a mi habitación, lo mejor sería dormir un poco ya esa noche, era demasiado tarde y tenía muchísimo trabajo que hacer, la verdad, es que tenía una agenda demasiado ocupada, entre ello comprar los víveres en la mañana, unos muebles nuevos en la tarde y ya en la noche dedicarme por completo a mi trabajo.


-Buenas noches ...- Ya ese pequeño animal yacía dormido a mi lado, lo cubri por completo con las mantas para yo poder cerrar mis ojos y así al poco rato ser vencido por ese sueño que tenia acumulado hace dias.


La mañana ya estaba siendo demasiado helada cuando tuve que levantarme, era ese aire húmedo despues de la lluvia la noche anterior, mi cuerpo estaba demasiado entumecido y no quería salirme de la cama sinceramente pero tenía un horario que cumplir a toda costa, solo que ese pequeño animalito empezaba a hacer mi día un poco mas animado al verlo con la boquita abierta y su lengua se notaba demasiado, no pude evitar reír hasta que piqué delicadamente su nariz haciendole abrir sus pequeños ojos y empezar a maullar nada más por ello.


La mañana solo la dediqué a tratar de bajar esa fiebre molesta que tenía, creería saber que había cogido frío despues de estar demasiado tiempo bajo la lluvia así que debía de tratar de bajarla un poco para así poder de alguna manera estar mas estable y salir a comprar como lo tenía previsto.


-No quiero enfermar.- Dije eso con desánimo acariciando el lomo del pequeño minino, me tomé una pastilla junto con un buen baño caliente hasta que decidí salir de casa rumbo al combini mas cercano, fue realmente difícil comprar lo que necesitaba y de paso cargar las bolsas hasta casa, me sentía realmente mareado, era una sensación extraña, lo que menos quería era caer enfermo así que nada mas llegué a casa después de un rato me dediqué a dormirlo toda la tarde, la idea de ir a comprar esa tarde se había arruinado por ello pero no así iba a obstaculizar las ganas que tenía de ir al trabajo ese día, quería ver si volvía a correr un poco de suerte como lo que había pasado la noche anterior.




Mi corbata rodeaba my bien mi cuello, mis manos lucían realmente bien con ese anillo que le deaba un estilo más fino, delgado y perfecto, mis zapatos acorde con mi traje gris. Ya estaba listo pero excepto por algo que cambiaba en mi rostro.
-No puede ser.- Rozaba mis dedos finos en mis mejillas, estaban sonrojadas y ardiendo, no pude bajar la fiebre ni durmiendo toda la tarde por lo que debíaevitar cualquier contacto que dejase en vista mi fiebre reflejada en mis mofletes


-¡Ah, se me hace tarde!.-Vi la hora y me sorprendí, había pérdido tiempo mirándome al espejo y pensando en como ocultar mi molesto mal estado de salud que terminar de prepararme, pude ver aquel miníno durmiendo ya en mi cama, reí por lo bajo para dejarle en el plato algo de atún y leche, pensaba que esa noche no llegaría a casa hasta la madrugada así que era mejor dejarle un gran plato para después venir a verle en la tarde.


-Nos vemos.- Me despedí pero cuando salí de mi habitación tuve que aferrarme al mango de la puerta, cerré mis ojos esperando que ese pequeño movimiento se pasase, mi cuerpo tambaleó un poco pero pude recobrar mi estabilidad.


Tomé un taxi por cualquier riesgo, pensaba que llegando a pie o tomar el coche me iba a dar problemas; ya estaba frente a la puerta, sudaba un poco por los nervios hasta que pude traspasar la puerta y ver a los chicos saludarme y luego Tegoshi venir corriendo a mi encuentro, me abrazó refunfuñando de que se me había hecho tarde, que el negocio ya iba a abrir pero de inmediato me sorprendió cuando tocó mis mejillas esbozando un puchero.


-Estoy bien … No digas nada … por favor.- Se lo pedí, necesitaba el dinero tanto como él, debía de comprar los víveres, pagar la renta y esas cosas pero Tegoshi de inmediato empezó a regañarme por ser un descuidado.


-Viniendo con fiebre no vas a ganar nada, ¿Sabes que eso te quitará las ganas? ¿Sabes el riesgo de venir en este estado?.- Asentí suspirando por lo bajo, él me conocía y no me tomaba las cosas a la ligera cuando no me encontraba bien, pero esta vez hasta él estaba sorprendido que viniese en ese estado por lo que solo negó con un leve movimiento de cabeza.


-Debes de tener una buenza razón para venir así, ¿No?.- Ni siquiera yo lo sabía, ni idea de porque arriesgaba un poco mi salud solo para venir a trabajar, yo no era para nada así y luego él rió pero enseguida retomar esa expresión tan seria en su rostro.


-Si haces algo mal, te enviaré a casa, ¿De acuerdo?.

-Ni que fueras mi madre.- Ambos reímos a ese comentario cuando ya las puertas fueron abiertas y los primeros clientes ya entraban por ellas. Muchas chicas iban con mi compañero, él se lo tomaba muy a la ligera queriendo ligar con ellas, eran especie de modelos internacional al parecer, no dejaba de reír al ver esa expresión de exageración en mirarla por todas partes, le invitaba copas y demases; yo po lo contrario compartía una copa de vino blanco con una señorita muy fina, un precioso vestido de brillo violeta con toques de plateado, unos tacones altos de color negro y un pelo largo y liso que caía por sus hombros, no podía evitar el tocarlo y hacerla sentir sonrojada por mis acciones.



-He sido un atrevido, ¿No crees?.- Ella negó esbozando una preciosa sonrisa que luego me hizo copiarle pero luego su mano fue hasta mi mejilla, quería tocarla pero la detuve de inmediato, tomé su mano con suavidad para jugar un poco con sus dedos largos, esas uñas perfectas con un precioso color en ellas.


-Tus manos son suaves, ¿Lo sabes?.- Ella me pedía que no la halagase tanto, que realmente no podía dejar de estar sonrojada de que fuese tan atractivo y de paso un chico perfecto, ella no sabía de mi vida, solo era mi trabajo hacer bien a los demás, darles cosas que ellos pedían a gritos, un poco de atención y “sexo”; sus labios se acercaron a los mios de una forma peligrosa llamando mi atención, sonreí suave por ello respondiendo a ese beso, era suave, lento y prolongado, mi mano se posicionó en su cuello tomando un poco de su cabello entre mis manos pero al abrir un poco mis ojos pude ver a ese chico, sus ojos pegados en los mios buscando algna reacción, eso me hizo apartarme de ella de golpe y tener que usar el mueble del bar como amortiguador.


-¿Tan mal lo he hecho?.- Esa pregunta me dejó descolocado, no era su culpa, era mía, negué despacio para besar corto sus labios y pedir disculpas por esa mala respuesta, me disculpé nuevamente porque necesitaba mojar mi cara un momento, ya ese tambaleo no era normal.


Llegué al baño sujetando mi cabeza entre mis manos, el lavadero estaba frío que al roce de mis manos me quejé un poco, ¿Porqué cuando él esta cerca tengo que volverme un tonto?, ya no era normal, además que estaba mirandome, como si fuese de su propiedad, como si esos ojos café oscuro observaran cada movimiento que hacía ante él, una jugaba infiel para esa mirada penetrante que hizo dudar mi actuar; mi rostro ya mojado con esa agua completamente helada no ocultaba el sonrojo de mis mejillas, las rocé con mis dígitos cerrando un momento los ojos, quería olvidarme de ello, esa fiebre seguía molestando y tenía miedo de que me dominase por completo hasta que una mano cogió una de las mías, de inmediato abrí mis ojos notando esa mirada de hace unos instantes.
-¿Es qué … eres tan poco profesional que una fiebre o solo el hecho de mirarte tengas que huir al baño a aclarar tus pensamientos?.- ¡Diablos! ¿Porqué siempre encontraba las palabras necesarias para hacerte sentir peor?


-¿Qué quieres? Estoy ocupado ahora … Sabes.- Escuché esa risa divertida, yo había intentado antes alejarme de él, de alguna forma aún que existiera entre nosotros esa línea de cliente y trabajador, pero cuando actuaba de esa forma, tan atrevido y altanero me hacía dudarlo, me gustaba esa actitud aunque sonase algo extraño de admitir.


-Solo venía a dejarte algo ...-Dudé un poco en recibir ese “algo” pero esa beso en mi cuello me hizo dudar en seguir, recordar esas dos noches en que ya había saboreado más que mi cuello, escuchado mis gemidos y esa imagen erótica al tener sexo, lo peor es que con él yo era imposible de fingir, todo lo que me conllevaba a él era mi verdadera forma de comportarme.


Guiñó su ojo dejandome desconcertado, ¿Cómo quería que reaccionara a ello? ¡Idiota! Fue lo que pensé pero no pude articular, era definitivo, solo quería jugar conmigo así que olvidé todo y me dediqué a esa chica. Llegué a su lado besándola de una forma apasionada, hasta ella se había asustado por la forma en que mis labios se cortorneaban tan perfectos en sus labios, no dejaba de sonreír a ello hasta que ese chico miró hacia nosotros pero solo lo ignoré cogiendo ahora las manos de ella, deseaba poder llevarla a una habitación de hotel, disfrutar de otra noche sin compromisos y ya salíamos del local cuando se decidió. No dejaba de susurrarme cosas al oído, incluso morder mi oreja haciendo sentir mi cuerpo temblar un poco pero mi visa comenzaba a nublarse, trataba de aguantar, debía de hacerlo como mi deber de dar el mejor servicio. Sentía que el hoel estaba demasiado lejos y eso me tenía nervioso, quería aguantar lo que más podía, aquella chica no dejaba de abrazarme e insinuarse, parecer tan inocente pero todo iba a otro enfoque y muy bien lo sabía, apenas pasando la puerta a la habitación sus piernas querían abrazarme, no dejando que me separase de ella.


-Eres … Realmente rápida.- Sonreí hasta que me lanzó a la cama haciendome quejarme un poco, su pierna se dejaba ver de una forma descarada por el vestido corto y rasgado de una pierna, me mordí los labios al verle de ese modo, estaba sentada en mi cintura paseando sus manos descaradamente por mi camiseta hasta desabotonar cada botón de forma meticulosa, sus labios se dedicaban a besar mi cuello, era quería calentarme y lo estaba logrando pero luego ese calor comenzaba a ser aún más pesada.


Cerré fuerte mis ojos paseando mis manos por esas piernas suaves y finas pero no sabía porque recordaba a ese chico, como me dominaba en un momento, sus manos se habían memorizado mi cuerpo, siempre teníamos encuentros algo sorpresivos, que ninguno de los dos pensaba que iba a pasar pero esta vez no iba a pasar así, solo iba a dedicarme a ella y mi trabajo. Mi cuerpo ardía, esa calor de ambos cuerpos pedirse pero no era normal, ella ya jugaba a jugar con su cuerpo, tocandose ella misma mientras que me quedaba pasmado viendo su sensualidad pero no era igual, trataba de enfocarme en lo que debía de hacer pero ni yo mismo era capas. Mis gemidos eran notorios cuando jugaba de una forma juguetona con mi hombría entre sus dedos, ya ambos desnudos pidiendo a gritos tener intimidad pero casi no ponía de mi parte, me mordí los labios porque realmente no reaccionaba, me sentía realmente ahogado y hasta ella misma lo notó, me miraba enfadada, molesta, le arruiné la noche, esa en la que ella quería acostarse con un hombre sin compromiso alguno y comenzó a reciminarme muy enfadada; ella ya estaba vistiendo ese precioso vestido que me dejó boquiabierto al acercarse a mi en el local, yo me levanté asustado, estaba perdiendo a un cliente y no era bueno de mi, mi jefe se iba a enterar y sermonearme por ello, tomé su mano queriendo detenerla pero la zafó de inmediato, perdí el equilibrio callendo a la cama y notando como cerraba fuerte la puerta dejandola medio abierta, estaba tumbado en la cama con mi sábana apenas cubriendo mi trasero, todo me daba vueltas pero escuché como la puerta se cerraba con delicadeza, como unos pasos se acercaban a mi y quise disculparme con ella hasta que unas manos frías rozaron mi frente haciendo notar notoriamente la diferencia entre el frío y el calor.


-Con esta fiebre es imposible que trabajes bien … Tu calor te domina, tu cuerpo hierbe como nunca.- Esa voz, esos besos que se dedicaban a cubrir toda mi espalda, sus labios frío hacían que mi piel se erizase de inmediato, con una de mis manos me aferré a las sabanas y su mano se posó encima de la mía enlazando nuestros dedos.


-Tú estás helado ...- Se acercó a mi oído besando mi lóbulo, ya mi miembro comenzaba a doler, era increíble como es que apenas esos roces con él me hacían sentir tan desprotegido pero a la vez seguro entre sus brazos.


-No te preocupes, cariño … No seré un bruto, sé como te encuentra, lo molesta que es una fiebre, pero, mis ganas por hacerte mío crecen, es necesario para mi … Déjate llevar ...- Me giré un poco para ver su rostro, no era necesario mirarle para saber que era él, sus labios sellaron los mios en un beso húmedo, su lengua rozaba la mía, su boca la succionaba incluso separandonos por pequeños hilillos de saliva, no creía lo que estaba pasando, igual un juego de mi mente mareada pero me di cuenta de que no era así.


Nuestros cuerpos desnudos ya buscaban ese roce, su lengua inspeccionando justo en ese punto sensible de mi cuerpo que solo él conocía bien, me mordía los labios, gemía necesitado y él solo me llegaba a enviarme a un lugar que bien conocía de antes, un mundo solo de nosotros dos; sus manos paseaban por mi cuerpo, masajeando mis nalgas con rudeza pero a la vez una amabilidad que solo yo podía sentir, su mano fue a mi frente y luego a mis ojos para cubrirme un poco y incorporarme de al forma en que su hombría ya se deslizaba por mi interior haciendome gemir alto y doloroso pero mi voz fue cubierta por gemidos ahora sellados por sus labios.


-No tengas miedo ...-Su voz realmente sonaba diferente, ese agarre fuerte a su mano se fue aflojando dejandome llevar por él, esa sensación tan única en la que ambos comenzabamos a volvernos uno, esas embestidas adquirían un ritmo violento pero luego lento capturando toda mi atención, era delicioso, fascinante aunque mi cuerpo seguía estando caliente pero nada me importaba, él sabía bien como hacerme llegar a otro nivel, incluso hasta estando enfermo.


Ya caía casi desplomado a esa cama la cual no dejaba de rechinar, gemía necesitado por un poco más hasta sentir completamente su semen en mi interior, incluso escurriendose por mis piernas, yo ya me había corrido minutos antes que él y no pude más que caer a la cama, ya no podía aguantar, mi cuerpo temblaba, dolía e incluso vi una expresión de terror en su rostro al darse cuenta de como la fiebre ya era insoportable, nunca pensé en ver una expresión como esa en un precioso rostro joven y frío.


Algo frío cubría mi rostro y de paso mi frente, mi aliento era tibio pero menos que la noche pasada, escuchaba a alguien caminar por la habitación, hablando por el móvil al parecer, se notaba algo alterado y no dejaba de disculparse a cada momento, se sentó a la orilla de la cama para cambiar mi paño ya ahora tibio por uno más frío pero cuando sentí que iba a moverse nuevamente tomé su mano como una especie de acción rápida, me miraba pero no era capas de verle bien a la cara, entrecerraba los ojos queriendo verle, pedirle que no se fuese, que iba a recuperarme lo antes posible para desalojar el lugar pero en lugar de eso no le dije nada, volví a cerrar mis ojos no sin antes recordar unos labios suaves posarse en los míos a la vez de un apretón de mano y un suspiro que consistía solo en una palabra “Keii-chan”.


Abrí mis ojos al ya sentirme mejor, estaba solo y solo suspiré fuerte, comletamente desnudo pero ya la fiebre había bajado, eso era lo que más me dejaba tranquilo hasta que decidí por ir a darme una ducha, realmente la necesitaba, estaba sucio y además con ese aspecto aún convaleciente pero de igual forma ya un poco mejor.


Aún recordaba esos besos amables, esas caricias que seguían bien mi cuerpo, como me hacía setir la persona más afortunada pero despues de todo no era todo tan así, pegué mi frente al azulejo, debía tratar de separar esos sentimientos que sinceramente comenzaban a ser molestos, el como volvía a recordar un pasado que no quería volver a revivir, no quería; algo doloroso apretaba mi pecho, una memoria que deseaba perder alguna vez pero luego recordé algo, una voz llamandome de una forma tan gentil, eso me hizo sonreír un poco pero pensando que solo era producto de la fiebre y solo del sentido en querer escuchar ser llamado nuevamente de esa forma.


Ya secaba mi cuerpo cn una de esas toallas blancas, a la vez que arreglaba mi cabello después de vestirme por completo, debía de volver a casa, arreglar las cosas y de paso ver a ese pequeño minino, reí un poco, mi menten jugaba conmigo, imaginaba que mi casa estaría hecha un desastre nada más llegar pero más que tomarmelo mal reí de una forma graciosa.


-Será realmente gracioso pillarle con las manos en la masa.- No dejaba de reír hasta que cogí mi saco ya saliendo de esa habitación, en la recepción me encontré con que alguien ya habia pagado y eso llamó mi atención, ladeé un poco mi cabeza pero entregué la llave agradeciendo por todo, salí de allí escuchando mi móvil sonar y contesté encontrandome con la voz de un enfadado Tegoshi.


-Ah, vamos, no seas tan exagerado … Ya me encuentro mejor.- Hablaba en un divertido tono infantil haciendome reír de inmediato.


-¿Qué no sea exagerado? Recuérdame quien es el que estaba enfermo ayer, ¿Eh? Además que te fuiste sin decirme nada y eso me puso realmente peor … Yo ...- Sonreí al escucharle de esa forma, de paso pasé or una cafetería para desayunarme un café mientras iba a casa.


-¿Cómo te ha ido ayer con las chicas?.- Quise cambiarle el tema para que dejara de molestarme, para al menos saber como es que había ido el día de ayer.


-Me dirás que soy un ligón~.- Pero realmente lo pasé bien, de vez en cuando, deberíamos de acostarnos con chicas mas seguido~. Además de que con hombres … Es más … Uhm, diferente.- Rei al escucharle de ese moo y fue en que ibamos a quedar esa noche en el negocio para beber a medida que esperabamos clientes pero me dijo que no me esperase a pasarme con el vino, que aún seguía estando enfermo.


-Bueno, bueno~. Tengo que colgar, nos vemos en unas horas.- Me dijo que sí y terminé colgando para ya abrir la puerta de mi apartamento encontrandome con el dulce maullido de ese pequeño minino quien no dejaba de mirarme, rei por ello nada más hasta empezar a comprobar la casa, no había sucedido nada y eso era increíble.


No has hecho ningún desastre y eso es realmente increíble.- Reí de inmediato para servirle un poco de leche y unas galletas que había comprado en un negocio cercano de casa.


Pude verle pulular cerca de mi cuando ya depositaba esas galletas en el platillo viendole comer animado por ello, me hice un emparedado hasta caer al sofá ya un poco mejor, al menos esa molesta fiebre se había ido y me dejaba un poco más tranquilo.


-Ah~.- Fui capás de decir pero una pequeña hoja de papel calló hasta el suelo de madera, me impresioné un poco por ello notando que había estado en mi saco todo este tiempo, la tomé entre mis brazos, esas notas extrañas las cuales suponía que venían de ese chico, era ya un hecho de que provenían de él pero siempre me dejaban con una increíble incognita queriendo descifrarla, aún así sonreí nada más volviendo a leer nuevamente esa frase.


Porque tú eres la parte de mí
Que deseo no necesitar



No dejaba de leer aquello esbozando una pequeña sonrisa hasta que noté un pequeño sobre de color blanco en mi puerta, ladeé un poco ya que suponía que debia de ser una carta, reí leve por ello, era una cosa obvia pero cuando fui a leer el remitente mi cuerpo tembló no pudiendo creerlo.


-N-No ...- Tragué saliva forzosamente, eso no podía estar pasando.




domingo, 15 de diciembre de 2013

Un amor entre acertijos (2/?)

Título: Un amor entre acertijos (1/?)
Pareja: Koyashige.

Warning: Lemon intenso (?)


Ante su mirada pérdida esa mañana algo fría, los días parecían ir a su pinta, lentos, oscuros, a veces llovía de vez en cuando, solo faltaba una buena tormenta de nieve para poder hacer que ese frío en su cuerpo aumentara pero al menos eso no iba a pasar, era bien preocupado de su salud y pocas veces podía agarrar algún resfríado o molestía que lo llevara a descansar, además de que estaba su trabajo, aquel que tantas experiencias le traía pero últimaente no estaba muy pendiente de ello, se veía distante, su cabeza dominada por un recuerdo algo confuso de una noche que ya llevaba días que fue ese encuentro tan casual e intenso con ese chico.

-Sí que esa persona te ha dejado hasta en las nubes ...- Reaccioné al poco rato de escuchar esa peculiar voz chillona, observé a el pequeño chico de cabello rubio que enseguida ya atacaba mis mejillas con sus dedos.


-¿D-De qué hablas?.- Trataba de hacerme el tonto un poco pero me daba cuenta que era difícil de engañarle y más con esa insistencia tan particular.


-Digo que … ¿Estás enamorado acaso?.- No queriendo que nadie más en ese café se enterara de lo que estaba pensando, sellé sus labios con una de mis manos no queriendo que hiciese escándalo tan temprano esa mañana.


-Ya vale, ¿No? No lo sé, es algo que nunca he comprendido la verdad y tú sabes mejor que nadie que he tenido malas experiencias así que de ese sentimiento paso, no por nada, decidí ser lo que soy ahora, ¿No?.- Un suspiro huyó de entre mis labios los cuales ahora eran tapados con esa deliciosa taza de café.


-Mo~. ¿Por qué eres tan llevado a tus ideas?¿Porqué no te das otra oportunidad?.- Miré con detenimiento a mi amigo el cual se encontraba frente de mi, bajé la mirada jugando con mis dedos en el borde de esa taza.


-Tú mismo sabes que es lo que pasó ...- Él prefirió en no insistir más y empezamos una conversación habitual entre nosotros, reímos y contamos algunos detalles de esas noches graciosas que a veces nos pasaban.


-Vale que ese dia eras todo un novato que ni siquiera podías ponerte el condón ...¡Como querías trabajar en eso siendo así!.- Nuestras risas no eran oprimidas por nada aunque tratabamos de ser algo discretos.


-N-No me molestes por ello, ahora soy todo un experto en la cama, ¿No? Estoy chulo ahora.- La risa nos invadia hasta que tuve que pagar ese menú y cada uno irse a su casa como correspondía, esa noche nuevamente teníamos trabajo pero algo en mi me hacía animarme aún más, algo en él me excitaba.

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Dos y tres horas pasaron desde que el trabajo iniciaba; era extraño que ese chico no se apareciera esa noche, siempre que le recordaba él se sentaba en el mismo rincón de ese enorme salón, ahora estaba vacío aunque dos chicas y un hombre mayor se sentaron ocupando ese espacio que siempre era reservado para él.


-No debería preocuparme de algo así, ¿No?.- Reí aunque realmente me sentía decepcionado, la chica que se agarraba de mi brazo me miraba confundida y preocupada por esa actitud que estaba dominandome toda la noche, ¿Dónde estaba él?


La noche avanzaba a medida que más personas salían e ingresaban a ese salón bien preparado para quienes buscaban una noche divertida y sin compromisos; mis manos sudaban por alguna razón al sentir ese beso lento de esa chica que me requería toda la noche. Sus manos se enlazaban a las mías acoplandose perfectamente pero me sentía ido, no queriendo hacer nada más pero no debía porque preocuparme de un chico el cúal debía de olvidarme, ¿No?


-Inaudito ...- La chica, asustada y con su ceño fruncido me observó, molesta y algo fastidiada me dejó en claro que no estaba haciendo bien mi trabajo; sin dejarla contestar tomé sus manos entre las mías, la arrastré hasta la zona más apartada del salón para apegarla a la pared y llevar sus manos a la altura de su cabeza para con una mano coger su barbilla y ese rubor notorio en sus suaves mejillas, sus ojos brillaban y sus labios curvaban una sonrisa coqueta.


-Lo siento, bonita; este adorable y algo apasionado chico, quiere ofrecerte como recompensa una noche sin compromisos y completamente para ti.- Ella no opuso resistencia alguna para morder mi barbilla y dejandome en claro esa acción como una respuesta positiva.


No tenía sentido recordar la noche anterior con ese chico, ¿Para qué recordarlo si yo solo era un host? Lo extraño de todo esto era que, esa nota que había hallado a mi lado nada más al despertar aún la conservaba, como una muestra de lo que había sucedido entre esas sabanas y esas cuatro paredes de la habitación del hotel, una noche que por más que quisiera, no iba a olvidar.


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Mi cuerpo pesaba esa mañana, mis ojos se abrían suavemente para encontrarme con esa chica con la cual se había completado esa aventura; parpadeé un par de veces para levantarme de la cama y darme una buena ducha, necesitaba sacarme todo el cansancio de encima pero mis manos paseaban por mi cuerpo.


-¿Q-Qué diablos estoy haciendo?.- Mis manos no dejaban de pasearse por mi cuerpo nada más al recordar cada zona que él había inspeccionado con sus manos ese día, no era normal, incluso me estaba sintiendo un pervertido al estar haciendo “eso” pero tampoco hacía nada por detenerme en ese instante.


-¿-Porqué me haces esto?.- Mis mejillas rojas, mi respiración agitada y mi cabeza haciendose hacia atrás a medida que mis manos iban de arriba hacia abajo en un vaivén completamente perfecto, mi duro miembro era rozado por mis propias manos llevandome a un clímax pero mi mente solo enfocada en esos vagos recuerdos ambiguos pero plenamente calientes.


Estallé en un orgasmo único pero llevé una de mis manos a mi boca queriendo callarme, en cierta forma, recordaba que esa chica aún seguía durmiendo y no deseaba que me oyera, menos que pensara que después de esa noche había quedado insatisfecho y me masturbaba en pleno comienzo de la mañana.


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Ya tumbado en la cama y con una mano en mi vientre sin entender ni yo mismo que eran esos comportamientos que estaba adquiriendo solo por el hecho de compartir una noche diferente, más que nada, no entendía como es que ese chico había penetrado en mi mente para dominarla, para abundar en ella.


-¡Ya basta!.- Fui al baño casi corriendo para mojar mi rostro variadas veces, en realidad, ni yo me creía el hecho de que estaba comenzando a gustarme, era cierto que por mi trabajo a veces me acostaba con hombres que me requerían pero siempre iba a por chicas, me gustaba cortejar y ser sociable con personas que aparentemente eran agradables a la vista pero que en la cama cambiaban completamente y me gustaba esa sensación de aventura, de lo desconocido pero esta vez era irreal, ¡No me gustaba esto!

Ya las horas pasaron, mi traje se veía completamente bien acoplado a mi cuerpo delgado pero nada más al terminar de arreglarme la corbata dudé ese día en ir o no.

-Será correcto, ¿No? … Después de todo yo nunca he faltado al trabajo pero … Así como estoy ...- Llevé mi mano a mi cabello oscuro, no sabía que hacer, un aprieto empezaba a agobiarme pero no era de los que faltaban al trabajo solo por una excusa barata. Me armé de valor para dirigirme a mi coche y así nuevamente ponerme en marcha al trabajo.


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-Y yo que pensaba que no vendrías por la hora ...- Un pequeño puchero era esbozado en sus labios y llevé mi diestra para jalar una de esas mejillas ya algo sonrosadas.


-¿Es que ibas a extrañarme?.- Río de esa forma tan característica que tenía, burlona y chillona, cogió mi otra mejilla para jalarla.


-Ya sabes que me gusta competir contigo y … Contarte mis experiencias, ¿No?.- Le escuché reír y ya andaba llamandolo un chico, era algo parecido a su estatura, con cabello algo rojizo y una mirada demasiado nerviosa.


-Alguien ya te solicita~ Chico chulo.- Nada más al llamarle la atención por ello le vi nervioso, y ¿Esa actitud? Se acomodó como pudo su traje plateado y bien dominante para llamar la atención hasta apartarse de mi e ir a con ese chico que le notaba que no tuviese ninguna experiencia, ¿Algo pasaba allí, no?.


Estuve en la barra por unas buenas horas, las personas hablaban conmigo pero yo no estaba de buenos animos, la verdad es que ni yo me entendía que es lo que me ocurría ese día, mi mente hecha un lío solo me convencía de que me devolviese a casa; Tegoshi se había ido con ese chico y la verdad es que me encontraba bien aburrido y sin ganas de vivir una aventura ese día. Al jefe no le gustó mucho que ese día me retirase temprano pero no me estaba llendo bien con el negocio y solo pensaba en descansar. Salía del lugar algo desperanzado hasta que choqué con alguien, acaricié mi nariz al darme ese golpe pero sin poder reaccionar aquella persona me cogió cubriendome la boca para llevarme a un callejón que quedaba al lado de mi lugar de trabajo, trataba de zafarme, ¿Alguien quería robarme? Eso no iba a suceder porque era un poco más fuerte que él, me lanzó contra la pared de ese lugar sombrío hasta que sentí unos labios sellar los mios, eso no me lo esperaba para nada y al abrir mis ojos me encontré con esa mirada que ya había leído una noche.


-T-Tú ...-No me lo podía creer, era como que hubiesen pasado días desde que llevaba esperandole, al fin pude verle y poco a poco caí rendido a esa pasión que empezaba a brotar en mi, era increíble como es que una persona te hiciese reaccionar de esa forma.


-Sé que me extrañabas pero tenía asuntos que responder … ¿Me has estado engañando?.- Esa pregunta me había sorprendido la verdad, él sabía de que consistía mi trabajo y la verdad es que ni siquiera es que saliésemos o algo así, solo nos habíamos acostado una vez.


-¿De qué hablas? Sabes bien de que va esto ...- Le escuché reír aunque oírle en ese plano dominante y bien receloso por la simple razón de que alguien hubiese recorrido mi cuerpo me hizo sentir extraño y nostálgico.


Nuestros besos se elevaban aún más, una temperatura mayor a que normalmente había en mi cuerpo, sus manos paseaban por mi torso queriendo acariciar lo que más quería aunque ya sus manos deseaban colarse por mi ropa, era peligroso en el lugar en donde nos encontrabamos y me di la vuelta queriendo separarme un poco.


-Creo que aquí no es un buen lugar … podrían vernos.- Estaba nervioso ya que la gente pasaba delante del callejón y digamos que en si no estabamos tan a oscuras y luego sentí un dolor en mi cuello haciendome estremecer y dejandome atrapar por ese abrazo algo apretado y como parecía una bestia nocturna con esa actitud tan caliente que tenía.


-La verdad … Es que me parece un buen lugar para que este chico se coma por completo a su presa.-Esa actitud no me la esperaba, su actuación era genial aunque no sabía muy bien de que iba esto pero la forma en la cual me dominaba ya me tenía en las nubes y en completa excitación.


Esos besos y sus manos acariciar por completo mi cuerpo me tenían loco, era como vivir una aventura prohibida la cual estabamos en riesgo de que alguien nos viera en ese callejón. Mordí su barbilla con cierta coquetería, a veces era un descarado cuando se trataba de algo en especial, nunca alguien me habia llevado a ese extremo, era la primera vez que tenía esas ansias de seguir algo por lo cual hasta nos llamarían la atención por tener sexo casi en público.


Sus manos paseaban por mi cuerpo de forma salvaje queriendo despojarme de mis ropas, de vez en cuando me resistia a esa actitud pero no podía hacer mucho, estaba siendo llevado por esa actitud, dominado por esa necesidad de ambos cuerpos volver a friccionarse, rozarse y unirse de una sola forma caliente y placentera; me obligué a rozar mi rostro contra la fría pared que estaba en frente de mi, mi trasero se movía descaradamente contra su miembro el cual estaba bien erecto, ese efecto solo podría lograrlo yo, ¿No? Quería creer que podría ser algo así, escuché el cierre de su pantalón bajar, yo ya me encontraba con los mios abajo completamente junto con mi ropa interior, mi camiseta con los botones desabrochados dejando a la vista mis pezones duros y erectos cuando esos dedos helados recorrían cerca de ellos pero gemí fuerte cuando dos de sus dedos entraban en mi cavidad estrecha haciendo mi cuerpo temblar.


-E-Espera ...- No quería que fuese tan rápido pero un beso en mi cuello me hizo derretir y querer seguir de esa forma tan desenfrenada pero nada mas al darnos cuenta un par de personas estaban echando un vistazo al callejón en donde nos encontrabamos, me quedé helado por un momento hasta que mis labios fueron sellados por sus manos y le escuché reír ayudandome a subir mi ropa, los dos teníamos una actitud adolescente, como si quisieramos experimentar de alguna forma y eso casi había sido perfecto.


Entre risas y besos húmedos llegamos a la habitación de un hotel queriendo seguir lo que habiamos dejado en ese lugar oscuro, ahora podría ver su cuerpo completamente iluminado por la lámpara de la habitación así como su rostro, nos desnudamos hasta acabar entre las sabanas blancas de esa habitación grande. Sus manos acariciaban y apretaban mis muslos con cierto descaro así como mis manos se posaban en su espalda queriendo arañarla. Besos calientes, nuestras lenguas rozandose, nos separamos un momento para tomar algo de aire pero mis labios fueron exclusivamente a succionar su lengua escuchandole gemir así como mis dedos rozaban sus botones rozados los cuales se ponían duros debido a mis roces.


La cama se movía de una forma brusca ante sus embestidas las cuales atravesaban mi cuerpo plenamente, estaba aferrandome a ese fierron que unía la cama con la pared mientras que sus besos iban a mi espalda incluso mordiendome sin desenfreno alguno. Nuestro cuerpo chocaba el uno con el otro haciendo un sonido que nos hundía en un gozo solo entre nosotros dos. Sus gemids llegaban a mis oídos para llenarse de ellos así como toda la habitación era presencial de ese encuentro tan salvaje y captador de nuestros gemidos.


Acabamos cansados en la cama, él dentro de mi no dejaba de palpitar sintiendo su semilla caliente incluso escurrirse por mis piernas, no quería decir nada con el miedo de arruinar ese instante en que los dos habiamos vuelto a encontrarnos.


Me hizo girarme hasta que pude verle con esa expresión despues de un orgasmo tan profundo, nuestros labios se sellaron en un beso pasional y exquisito así como sus manos me rodeaban de una forma protectoca y posesiva hasta que de ese modo los dos acabamos completamente dormidos sin decirnos nada más.


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Mis ojos estaban algo pesados pero cuando quise moverme y rozarse con ese cuerpo que se encontraba a mi lado solo pude sentir un frío inmenso que me hizo abrir los ojos al instante, otra vez había huído después de que pasaba la noche junto a mi, era la segunda vez que lo hacía, me imaginaba que tenía razones para hacerlo pero tenía ganas de verle nada mas al despertar aunque ¿Quipen querría ver el rostro de un chico dormido despué sde tener sexo y más cuando se trata de un chico qu trabaja de noche? Negué un poco moviendo mi cabeza de un lado hacia otro, me abracé a la almohada un poco queriendo hundir mi rostro en esta pero al moverme un poco pude ser capas de sentir algo mas en la cama, una pequeña nota.


“ Juguemos a que nos tenemos hace tiempo, a que nos pertenecemos sin freno, a que sabes clausurar mis labios con el agua miel de tus besos”


Nunca entendía el propósito de estas notas, ya con esta sería la segunda, eran como pedazos de frases de libros o poesía, no sabía como es que llegaban a mi, ¿Se trataba de ese chico? Quería preguntarle y eso haría la próxima que nos encontrasemos cara a cara. Suspiré hasta coger la toalla e ir a darme una buena ducha, ya tocaba ir a casa, tomar desayuno y tan solo dedicarme a lo que ya hacía siempre.


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-Hey~. ¡Keii-chan!¡Keii-chan!.- Desperté de mis pensamientos al escuchar esa voz chillona queriendo atraer toda mi atención hasta que enseguida sentí como me pegaba levemente en mi frente con uno de sus dedos.


-Ya te oí~. Disculpa.- Suspiré un poco mirando esa expresión infantil pero luego sonriendo de una forma bien traviesa.


-¿Quieres escuchar mi historia o es que acaso tienes algo que contarme?.- Ladeó la cabeza queriendo indagar en mis pensamientos, yo no podía ser capas de aparentar nada y menos cuando era algo que tanta distracción me traía.


-He vuelto a ver a ese chico, tenido una noche realmente apasionada … Esto nunca me había pasado con otros clientes.- Sonreí de una forma tenue aunque no entendía muy bien ni me enteraba de que es lo que estaba sucediendo.


-Que suerte tienes~. Yo he tenido una noche algo extraña … ¡Ese chico no dejaba de sonrojarse y ser realmente tan inseguro! Aún así tiene algo que lo hace ser lindo, tal vez es porque es algo ingenuo y a la vez sin experiencia~.- Le escuché reír en un tono burlón pero diferente.


-Será porque ¿Te recuerda a como eras antes de trabajar?.- Piqué una de sus mejillas queriendo molestarle de algún modo pero fue cuando me quedé de piedra un instante al ver a ese chico caminar con un traje de etiqueta, con un bolso como si fuese a trabajar.


-E-Es él ...-Entrecerré mis ojos queriendo percatarme de cada expresión de su rostro y su cuerpo, no había duda alguna, se trataba de ese chico pero cuando quise perseguirle no me atreví a ello, pensaba que sería mala idea.


-Lo mejor es dejarlo pasar … No creo que sea buena idea en seguirle.- Tegoshi asintió leve cuando le dije aquello, era mejor dejarlo y solo tratar de obsesionarme con algo que no podía ser.


-A veces me pregunto si es buena idea seguir en esto ...- Me miró impresionado para luego llamarme la atención.


-¿Dudas de lo que haces? O ¿Lo del pasado aún lo tienes en mente? Tú mismo lo dijiste hace tiempo, el no volver a enamorarte por nadie que conocieras de una noche, además que tú igual me viste en un estado algo similar despues de lo que pasó hace dos años, es por eso que nos volvimos amigos e hicimos esa promesa … Solo divertirnos y hacer sentir bien a los demás, no?.- Esas palabras me volvieron a mi objetivo principal.


-Aunque tenemos una forma extraña de hacer sentir bien a los demás, ¿No?.- Los dos reímos de una forma tranquila pero lo mejor era ya no hacernos ilusiones con algo más, después de todo nuestras experiencias nos habian hecho reaccionar y ser en ese aspecto un poco fríos con respecto a tener alguna relación formal.


Llegué a mi casa nuevamente como de costumbre cada mañana pero quise ir en busca de algo que recordaba tener bien guardado, subí a mi pequeño desván hasta encontrar una pequeña cajita de un clor amarillo claro que estaban sellada con cinta adeshiva, la abrí con mis manos temblorosas y con demasiada duda.


-Veo que aún sigues aquí, ¿No?.- Saqué de allí una pequeña foto que estaba bien cuidado a pesar de los años que llevaba en esa pequeña cajita de papel, sonreí algo triste al poder volver a desenterrar esos recuerdos que una vez quise olvidar por completo, esa persona ya no estaba a mi lado.


-Si volvieras a verme me regañarías, ¿No? Por trabajar en algo que no es para mi después de cuando te conté e hice saber de mis sueños … Pero eso no va a pasar.- Dejé esa foto en la caja nuevamente guardandola donde siempre debía de estar. 


Esa noche no había trabajo por el asunto de que el jefe quería hacer remodelaciones así que encontré que era una buena manera de descansar un poco de todas esas emociones mezclada que estaba teniendo, era peligroso tener que vivir de nuevo una atracción, fui tonto en un pasado y mi objetivo era claro, no quería volver a enamorarme. Después de cenar y ver algo de televisión me dispuse ir a mi habitación para descansar, me lancé a esta hundiendome en la almohada sin dejar de reír pero giré mi cabeza hacia esa mesita de noche en la cual esas dos notas estaban puestas allí, no entendía el objetivo de ello pero lo mejor era pasar de eso y no pensar en mas tonterías.





(Espero que este capítulo halla sido de su agrado, yo ¡Al fin tengo vacaciones! Exceptuando tres examenes que debo de dar esta semana pero al menos ya no tengo clases ni nada de eso~ Así que me dedicaré a seguir esta historia que no quiero dejarle inconclusa por nada xD ... Bueno se han ido desvelando algunas cosillas, ¿No? La verdad es que poco a poco Koyama se esta dando cuenta que nuevamente nace algo en él pero que no quiere volver a pasar por lo mismo además de que solo ha tenido un encuentro con ese chico dos veces, ¿será posible que se esté enamorando de alguien que ni conoce? puede ser pero tiene bien en cuenta que no va a volver a caer en algo que ... Ya los misterios se sabrán a medida que siga la historia xD De antemano gracias por comentar y sobre todo leer esta historia ^^ Gracias!)